febrero 28, 2024
El legado ancestral de la gastronomía maya, vive. Ubicado en el Pueblo Mágico de Izamal, el restaurante Kinich, conserva los sabores, preparaciones y platillos de nuestros ancestros en una experiencia mágica, así como la denominación de este atractivo turístico de Yucatán.

El legado ancestral de la gastronomía maya, vive. Ubicado en el Pueblo Mágico de Izamal, el restaurante Kinich, conserva los sabores, preparaciones y platillos de nuestros ancestros en una experiencia mágica, así como la denominación de este atractivo turístico de Yucatán.

Entre las paredes amarillas del Pueblo Mágico, resguardado entre “la ciudad amarilla” — como se le conoce — se encuentra este santuario culinario que nos invita a descubrir un Izamal ancestral que pocos esperan encontrar entre una caminata por las calles por las faldas de la pirámide.

Al llegar a Kinich se presencia la la fusión entre la tradición con la historia. Este restaurante se ha comprometido durante los años ha conservar la cultura del sistema alimentario mexicano vivo, construyendo modelos efectivos de rescate gastronómico a través de la promoción y divulgación de los platillos típicos autóctonos de la península de Yucatán desde este Pueblo Mágico lleno de historia y color.

Aquí las cocineras tradicionales de la región toman protagonismo siendo las manos mágicas que, en base a su legado gastronómico, desarrollan su talento con platillos insignias como la cochinita pibil, panuchos, salbutes, sikil pa’k, sopa de lima, relleno negro, venado almendrado, poc chuc, papadzules, entre otros emblemas de la cocina de la región.

Al rescate de los sabores casi extintos

Otro elemento que caracteriza al restaurante del Pueblo Mágico de Izamal, es la misión de rescatar los sabores casi extintos de algunos de sus ingredientes. Tal es el caso del maíz, el cual es cultivado de manera local respetando la naturaleza de forma orgánica y con técnicas prehispánicas.

Así, elementos como las tortillas o las empanadas, llevan el proceso previo de la nixtamalización del maíz con las que son confeccionadas, un ritual que destaca por nuestros antepasados. Este proceso le agrega un sabor único que solo quienes visitan Kinich, pueden comprobar.

Otros de sus ingredientes que utilizan en su cocina son cultivados en su propio huerto en el que también siguen procesos prehispánicos de cultivo junto con técnicas orgánicas. Su cocina lleva la insignia del slow food, donde también buscan que los proveedores que tienen adopten esta filosofía, contribuyendo a la comunidad, además de mostrar respeto por el ecosistema.

Hay lugares que se exploran por el sentido del gusto e Izamal, el Pueblo Mágico, es uno de ellos. En tu próxima visita no dudes, además de recorrer sus calles amarillas, su convento, su Mercado Municipal, visitar el restaurante Kinich.

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